Saturday, February 24, 2024  |

By Thomas Gerbasi | 

TRAS ACEPTAR Y DOMINAR LOS VALORES DE LA AUTO-PROMOCIÓN PARA ACOMPAÑAR SUS HABILIDADES BOXÍSTICAS, SAVANNAH MARSHALL ESTÁ ABRIENDO UN CAMINO QUE ALGÚN DÍA LA LLEVARÁ A TOPARSE CON UNA VIEJA RIVAL

«La asesina silenciosa» ya no guarda silencio.

No. Savannah Marshall no va a salir a hacer escándalos ni publicar desafíos públicos en las redes sociales, pero la dos veces boxeadora olímpica de Hartlepool, Inglaterra se está dando cuenta de que ser menos silenciosa le hará más bien que mal a su prometedora carrera.

«Eso es algo de lo que me di cuenta en el boxeo profesional”, dijo ella. «Tienes que hacer que tu nombre esté en boca de todos. Cuanto más te conozca la gente, más dinero vales. Es un juego raro”.



Entonces, ¿estará más cómoda contando su historia?

«Cien por ciento», ríe ella. «Creo que la he contado muchas veces».

La última vez que The Ring visitó a Marshall, fue en 2017, y ella era por entonces la primera dama de Mayweather Promotions. Parecían ser una pareja rara, el locuaz Floyd Mayweather Jr. promoviendo a la tímida Marshall en Las Vegas, pero eso le valió su debut profesional en la cartelera encabezada por Mayweather vs Conor McGregor en agosto de ese año.

«Siendo el tipo de persona que soy, no soy de las que se sientan a esperar a que sucedan las cosas».

Y después de ese año… nada. Algunas peleas se cayeron, la carrera de Marshall se estancó, y después de seis meses de vivir en los Estados Unidos, la primera campeona mundial amateur británica estaba lista para volver a su casa y comenzar de nuevo.

«Siendo el tipo de persona que soy, no soy de las que se sientan a esperar a que sucedan las cosas», dijo ella. «Quiero oportunidades y quiero todo aquí y ahora, por eso es que no me funcionaron las cosas con Mayweather».

Una separación amigable con el promotor le permitió a Marshall reiniciar su carrera en Inglaterra, donde volvió a conectarse con el entrenador Peter Fury y firmó con Matchroom Boxing y Eddie Hearn. Desde entonces, ella ha podido armar un calendario más acorde con sus deseos.

«Peleé en agosto y octubre, y ahora tengo pactado boxear nuevamente antes de fin de año», dijo ella. «Estaba yendo a ritmo de caracol en un momento, pero ahora estoy en el lugar que quiero estar».

Con un registro de 8-0 (6 KOs) al cierre de esta edición, la peleadora de peso súper mediano está asentándose bien en el profesionalismo, a pesar de que en sus comienzos le hicieron falta unos ajustes.

«En el amateurismo todo transcurre en tres o cuatro rounds, y por eso todo es a las apuradas, a mil kilómetros por hora”, dijo Marshall. Mientras que, en el profesionalismo, tienes 10 asaltos para trabajar a tu oponente, y puedes asentarte más, por eso los ajustes son más que eso. Como amateur, solía guantear y cansarme después de cuatro rounds. Como profesional, puedo llegar a ocho o diez enseguida porque me he ajustado a ese ritmo».

Y no es que esta boxeadora de 28 años de edad esté sacando demasiada ventaja de ese tiempo extra en el ring. Claro, ella llegó a la distancia de 10 asaltos en su casi aplastante victoria sobre la previamente invicta Yanina Orozco en octubre de 2018, pero ha estado más interesada en irse a casa más temprano en las noches de la pelea.

«Creo que siempre tuve buena pegada», dijo. «Para ser honesta, pienso que la potencia siempre estuvo ahí, es que solamente desde que me hice profesional he aprendido cómo golpear con potencia para que la gente diga `wow, ella sabe pegar duro’. En el amateurismo, todo es más rápido y los golpes son toquecitos uno tras otro. Ahora, uno tiene que golpear para lastimar al otro”:

Es una rareza ver a una auténtica artista del nocaut entre las boxeadoras del mundo, y a pesar de que el tiempo dirá si Marshall logra transformarse en la versión súper mediana de Jelena Mrdjenovich o Amanda Serrano, ella admite que muchos de esos nocauts tienen que ver con su nivel de competición también.

«En el boxeo femenino están las campeonas y luego hay un gran salto de nivel hacia abajo, por eso creo que muchas boxeadoras logran pelear por un título mundial después de tres o cuatro peleas. Pienso que estoy en el nivel ahora en el que necesito dar el salto, porque he logrado superar todas las instancias de aprendizaje».

Su honestidad y ambición son evidentes, y ambas están ahí cuando el tema del que todos quieren hablar sale en la conversación.

Claressa Shields.

Allá por 2012, cuando ella derrotó a Shields en la segunda ronda del Campeonato Mundial Femenino de la AIBA en China, Marshall no esperaba que pudiera referirse hoy a Shields como una actual campeona en dos divisiones.

«No, en serio que no», ríe Marshall. «Cuando boxeamos como amateurs, yo tenía apenas 20 años, ella debió tener 17, fue hace mucho tiempo. Y fue uno de esos torneos donde boxeé cinco veces en ocho días. Logré la victoria, boxeé bien, la superé convincentemente y no fue algo para decir ‘wow, acabo de a ganarle a fulana’. Fue una de esas cosas».

Shields terminó ganando un par de medallas olímpicas doradas, y logró además una espectacular carrera profesional. Marshall perdió en los cuartos de final de Londres y Río de Janeiro, y estaba lista para alejarse del deporte antes de que Money Mayweather la contactara para llevarla al profesionalismo. Un gran punto de ventaja para la británica: la realidad de que, en un total combinado de 87 combates amateurs y profesionales, Shields perdió uno solo.

Y fue ante Savannah Marshall.

«Después del 2016, yo estaba lista para alejarme del deporte, y ahí fue que me llamó Mayweather. Y me enteré que para mi ventaja en el profesionalismo tengo esa victoria sobre Claressa, por lo cual quizás reciba un poco más de dinero y quizás tenga algo más de publicidad en mi carrera”, dijo. «Por eso, en mi corta carrera profesional, he aprendido la manera en que la gente encara las cosas, y no es tan simple como ‘quiero pelear contigo. Vamos a pelear’. Todo se trata de armar la pelea y ganar dinero. Por eso yo hablaría de Claressa todos los días si es que me ayuda a ganar muchos billetes”.

Marshall ríe, pero una revancha ante Shields en el profesionalismo sería algo serio, aún si las cosas no están exactamente encaminadas hacia ese combate en este momento.

«Claressa bajó dos divisiones de peso, por eso ni siquiera está en mi división ahora mismo», dijo Marshall. «Por eso, aunque yo personalmente siento como si esa pelea fuese a estar siempre ahí esperando por mí, hay otras campeonas en el peso esperando por mí, y Claressa no es un peso que me tengo que sacar de encima. Personalmente pienso que esa pelea estará siempre ahí, por eso se hará cuando yo la quiera, básicamente”.

Ese es el tema. A pesar de que es la mayor pelea de Marshall y quizás la mayor pelea que se pueda hacer ahora mismo en el boxeo femenino, ella también es la que tiene todos los ases en la manga, porque es Shields la que siempre la necesitará – o querrá – más que ella.

«Quizás sea así, claro, porque yo soy la única boxeadora que le pudo ganar», dijo Marshall. «Yo sé que ella quiere vengar esa derrota, y realmente ella ha boxeado con todo el mundo, entonces ¿con quién le falta pelear? Del modo en que lo veo yo, ella me necesita a mí. Por eso, cuando esté lista y cuando quiera hacer esa pelea, yo sé que la pelea se hará».

Recién entonces, Marshall tendrá que lidiar con el brillo de las luces de la prensa. Pero uno siente que eso no le molestará a esta joven atleta que se ha asentado ya en el profesionalismo y se siente cómoda en su nuevo rol. Y cuando llegue ese momento, lo único que importará es la pelea.

«Tengo un círculo pequeño de gente y un pequeño grupo de amigos, y en lo que respecta a redes sociales, no soy tan importante como las otras chicas”, dijo Marshall. «Por eso, cuando entro al ring, sé que me he entrenado para ser la mejor, y siempre pienso que si no puedo ganarle a esta chica entonces no hay razón para intentarlo. No quiero ser solamente la chica que peleó por un título mundial, quiero ser la chica que ganó un título mundial. Yo no peleo para otra gente, siempre he sido así».

Recién ahora es que escuchamos esto de la fuente principal. Y aunque Marshall describe los inicios de su carrera profesional como emocional, turbulento y excitante en partes iguales, ella está feliz de haberse mantenido ahí.

«Sí, estoy feliz de haberme quedado en esto», ríe ella. «Me volví a enamorar del deporte y me encanta entrenar, me encanta aprender y estoy feliz, y eso es lo principal».