Tuesday, February 20, 2024  |

By Joseph Santoliquito | 

ARTUR BETERBIEV ARRASTRA LA MOTIVACIÓN PARA SU VICTORIA UNIFICADORA DE TÍTULOS SOBRE OLEKSANDR GVOZDYK DE UNA PREDICCIÓN QUE HIZO HACE MUCHO TIEMPO

Artur Beterbiev nunca olvidará el golpe en su puerta de aquella tarde. Algo no estaba bien en el aspecto de los extraños que ingresaron en su casa. Traían expresiones rígidas y adustas, apesadumbradas por la horrenda noticia que le traían a la familia Beterbiev. 

Con 16 años de edad en ese momento, Artur abrazó a su madre mientras escuchaba que su padre, Sultan, había estado en un choque automovilístico muy serio. Siete horas más tarde, el hombre que forjó los sueños boxísticos de Artur y le dijo que algún día sería campeón mundial había muerto debido a sus lesiones. 

Artur nunca llegó al hospital a tiempo para ver a su padre una última vez con vida. 



«Eso me dio mucha determinación», dijo Beterbiev sobre esa traumática experiencia. «Te angustias. Te entristeces. Fue un momento muy difícil para nuestra familia. Mi papá era el único que trabajaba en ese entonces. No supimos qué hacer. Eso me motivó». 

«El boxeo es un camino difícil. Cuando las cosas se ponen difíciles, yo pienso en mis padres, pienso en mi padre. No quiero decepcionarlos. Soy el más joven de cinco hijos. Mi madre dejó de ver mis peleas en 2009 porque se ponía muy nerviosa. Pero yo peleo por ella, y peleo en memoria de mi padre». 

«Creo que a él le hubiese gustado verme transformado en campeón mundial».

Naturalmente, el recuerdo de su padre fue lo primero que Beterbiev tuvo en su mente tras derrotar a Oleksandr Gvozdyk el 19 de octubre para unificar los títulos de la FIB y el CMB en el peso semipesado por nocaut en diez asaltos. 

«Fue muy emotivo para mí, tengo que admitirlo», le dijo Beterbiev a The Ring dos días después de la mayor victoria de su carrera, n evento estelar televisado por ESPN desde el Liacouras Center de Temple University en Filadelfia. «Uno no sabe lo que sentirá hasta que gana una pelea como ésta. Cuando el árbitro me levantó la mano, yo recordé el momento en que mi papá me dijo dos días antes de morir que yo sería campeón mundial. 

«Eso llegó después de que yo gané una medalla de bronce en un torneo amateur. Perdí, pero mi papá me dijo que yo gané la pelea». 

Lo curioso es que cuando el árbitro Gary Rosato detuvo el combate de Gvozdyk a los 2:49 del 10mo round Beterbiev estaba abajo en las tarjetas de los jueces John McKaie (87-84) y Ron McNair (86-85), mientras que el juez John Poturaj tenía 87-83 para Beterbiev. 

«Yo no entiendo eso”; dijo Beterbiev, quien defendía el título de la FIB de las 175 libras por tercera ocasión. «Yo lo estaba lastimando, y él no me lastimaba a mí. Lo dejé que me pegue para ver qué tan fuerte pegaba. Yo sabía que podía aguantar sus golpes». 

«Eso fue lo que hice al comienzo, lo dejé golpearme para ver lo que podía hacer y ajustarme a eso. Ya avanzada la pelea me di cuenta que podía lastimarlo. Me sentí fuerte, y mi entrenamiento fue bueno para poder pelear más rounds que antes. Siempre estoy buscando algo nuevo que me haga más fuerte y me haga durar más tiempo».

Fue apenas la segunda ocasión en la que Beterbiev (15-0, 15 nocauts) llegaba al 10mo round en sus peleas. La primera llegó años antes, cuando Beterbiev noqueó a Enrico Koelling a los 2:33 del 12do round luego de derribarlo dos veces en ese asalto final del combate.

Beterbiev forzó a Gvozdyk a irse a las lonas tres veces en ese determinante 10mo round. La primera caída fue cuando quedaban setenta segundos en el reloj. Para entonces, Gvozdyk había acumulado un enorme castigo al cuerpo. Una izquierda corta lo derribó por segunda vez, faltando ya menos de un minuto para el campanazo final. Y luego fue una derecha corta y potente la que derribó a Gvozdyk por tercera vez, alentando a Rosato a intervenir. 

Ante Gvozdyk (17-1, 14 KOs), Beterbiev pareció hacerse más fuerte a medida que avanzaba el pleito. Beterbiev conectó 161 de 515 (31.3 por ciento) del total de sus golpes, 48 de 232 (20.7 por ciento) en jabs, y 113 de 283 (39.9 por ciento) en golpes de potencia contra las estadísticas de Gvozdyk de 118/614 (19.2 por ciento), 24/260 (9.2 por ciento) y 94/354 (26.6 por ciento) en esas mismas respectivas categorías, según las estadísticas aportadas por CompuBox.

En sus ataques ante Gvozdyk, Beterbiev, con su barba negra azabache, su cuerpo marcado y su semblante amenazante, se asemejaba a un Wolverine de la vida real, salido de una película de los «X-Men». 

«Me gusta eso”, dijo Beterbiev, riendo. 

Por cierto, los golpes de Gvozdyk parecían rebotarle, y la capacidad de Beterbiev de aguantar golpes era casi caricaturesca. 

«No me sorprendió lo que hizo Artur”, dijo Marc Ramsay, su entrenador. «Lo he visto hacerlo muchas veces en el gimnasio. Me hubiese gustado que su defensa sea mejor, pero igual atrapó casi todo lo que Gvozdyk le lanzó». 

«Fue como una pelota de tenis al comienzo entre nosotros y Teddy (Atlas, entrenador de Gvozdyk). Nosotros nos ajustamos a lo que Teddy estaba tratando de hacer, hacer que Gvozdyk se mueva a la derecha, lejos de la pegada de Artur. Como entrenador, uno busca la perfección, pero Artur era muy efectivo. Estábamos en gran forma para esta pelea». 

La división de peso semipesado es actualmente una mezcla interesante de veteranos respetables, como Sergey Kovalev (No. 2 de The Ring en la división y preparándose para defender su título OMB ante Canelo Álvarez al cierre de esta edición), y el ex campeón Jean Pascal, además de sobresalientes boxeadores como el monarca AMB Dmitry Bivol y el ex campeón Eleider Álvarez, quien tuvo una victoria y una derrota ante Kovalev. 

«Las opciones están ahí», dijo Ramsay. «Tenemos una pelea obligatoria de la FIB ante Meng Fanlong, de China, que es mucho mejor que lo que mucha gente piensa. Estamos pensando en regresar al ring en algún momento de comienzos del año próximo. 

«Nadie conoce a Fanlong, pero es un ex participante olímpico que mide 1.90 y es zurdo. Es un muy buen boxeador, y llega a esta pelea con mucho entusiasmo, tenemos que ser cuidadosos y estar preparados. Estamos buscando hacerlo en algún momento de febrero o quizás en marzo». 

Por ahora, Beterbiev está disfrutando de su emotiva victoria. 

«Me gusta ese cinturón verde (del CMB). Quisiera que mi padre pudiese ver esto», dijo. «Me gusta pensar que me está mirando con una gran sonrisa en su rostro».