Wednesday, April 24, 2024  |

By Naseem Hamed | 

RINGSIDE

El príncipe que llegó a ser rey

La confianza, el carisma, las cualidades de showman, las acrobacias, todo comenzó cuando yo estaba en el amateurismo. Quería ser completamente diferente, y la idea general era hacer algo original, único, algo que otros boxeadores no ofrecieran y que luciera bien en televisión. Lo desarrollé cuando era niño, trabajé en eso todos los años hasta que me hice profesional, dominando una forma de entretenimiento que yo sabía que atraería a una nueva audiencia y atraparía la imaginación del mundo.

Antes de que yo entre en escena, no había demasiado interés en las divisiones más bajas. El interés estaba puesto en los medianos y pesados. Yo quería cambiar el deporte, ser un boxeador atrapante, un pionero, quería cambiar el boxeo. Cuando yo era niño, la gente me decía que yo sería nada en el deporte. Que yo era demasiado pequeño, demasiado débil o frágil. Me decían «¿qué vas a hacer en el boxeo?» Y yo les decía «bueno, yo voy a cambiar el boxeo. Voy a hacer algo que nadie más ha hecho». Muhammad Ali fue mi mayor inspiración en el boxeo. Sugar Ray Leonard, también. Pero aun así sentí que podía ser diferente a esos increíbles boxeadores. Todo tiene que ver con el modo en que te presentas ante la gente, y la percepción es todo.

(John Gichigi /Allsport)

Yo quería entrar al ring de un modo en que nadie antes lo había hecho. No estoy hablando de las alfombras voladoras y de todas esas formas diferentes de entrar al estadio. Estoy hablando de cómo entrar al ring mismo, saltando sobre la soga más alta. Pensé que cuando uno ve eso, visualmente luce muy entretenido, muy especial, carismático. Es puro fanfarroneo. La palabra «fanfarronear» no se usaba mucho en esa época, pero yo era un fanfarrón total. Yo inventé eso. En años posteriores, se me reconoció como el boxeador que cambió el boxeo en los pesos inferiores. Mi contrato con HBO — que fue un contrato brillante — abrió el camino para que estos boxeadores de pesos inferiores ganen más dinero. Lennox Lewis era el campeón indiscutido de peso pesado en aquel momento, y a mí me pagaban casi tanto como a él – y yo era un peso pluma.



Gané varios títulos mundiales, logré todos mis objetivos en el deporte y me retiré a los 28 años, y por eso siempre me preguntan si yo le hubiese ganado a éste o aquel boxeador. Las peleas de ensueño son hipotéticas, pero es bueno pensar en grandes boxeadores enfrentándose con otros grandes y elegir un ganador. Lo que sí creo es que nunca pensé que los boxeadores de antaño sean mejores que los boxeadores modernos. No puedo imaginarme a ninguno de los Fabulosos Cuatro – Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler, Thomas Hearns o Roberto Durán – perdiendo ante los mejores de los ’30s, ’40s y ’50s. Pienso que los Fabulosos Cuatro eran tipos adelantados a su época y eran mucho mejores que ellos. Sugar Ray Robinson es la obvia excepción, pero en mi opinión Leonard era mucho mejor que él. Puede que lo hayan nombrado como «Sugar» en homenaje a Robinson, pero para mí Leonard era mejor boxeador.

Mike Tyson y Muhammad Ali es otra gran pelea de ensueño, y siempre creí que Tyson sería el favorito, pero solamente si peleaban cuando él tenía entre 20 y 22 años de edad. Tyson no era un peleador lento como Sonny Liston. Su velocidad de manos y la manera en que movía la cabeza lo hacían especial, era uno de los mejores pesos pesados de la historia en lo que hace a defensa. La velocidad de Tyson yendo al frente, moviendo su cabeza de lado a lado lo hacían muy bueno defensivamente, pero luego cambiaba al modo ofensivo y te noqueaba.

Recientemente me preguntaron qué pensaba de una eventual pelea en mi mejor momento ante Manny Pacquiao. Yo les diré esto. Manny siempre tuvo un gran ritmo y gran actividad en el ring, pero por muy bueno que fuera yo le veía muchas fallas, muchos errores. Ofrecía muchas oportunidades de golpearlo, y un gran ejemplo es el nocaut que recibió ante Juan Manuel Márquez en la cuarta pelea entre ambos. Uno podía ver que llegaría, y Márquez había entrenado muy duro para conectar ese golpe (hay un video en YouTube que muestra a Márquez noqueando a un sparring con una derecha en contra casi idéntica durante un entrenamiento). Ahora bien, yo no estoy atacando a Manny, porque para competir en un nivel tan alto durante tantos años está claro que es un gran boxeador. Me saco el sombrero ante Manny, y creo que es un boxeador increíble. Tuvo muchas fortalezas muy importantes en el boxeo, y creo que era un boxeador muy rápido. Sus peleas con Marco Antonio Barrera, Erik Morales y Márquez fueron extraordinarias, y lo que es más sorprendente todavía es que vino subiendo de divisiones mucho más bajas que cualquiera de los otros. Se ganó el apodo del «Destructor de Mexicanos», y yo siempre me alegré por él.

Pero si chocaba conmigo en mi mejor momento la cosa hubiese estado interesante. Yo como peso pluma junior o en mis primeros días en el peso pluma, creo que hubiese sido una pelea increíble. Lo que sí creo es que yo tengo algo que mis oponentes nunca tuvieron, y eso es una pegada mucho más fuerte. Cuando les pego de lleno se termina todo. Estoy confiado de que no solamente Manny sino también hasta Floyd Mayweather Jr. en aquellos momentos en los que no estábamos tan distantes en cuanto a peso, que no hubiesen pasado 12 rounds sin que yo los pueda golpear de lleno. Si yo conecto con mis golpes de lleno siempre liquido la pelea, y esa es una buena sensación. Siempre pensé que Manny y Morales tenían el estilo perfecto para mí. Pensé que sería mucho más difícil para ellos que para mí, debido a los estilos. Sus estilos eran muy convencionales, y el modo en que sostenían sus manos, eso era muy fácil para mí. Aun cuando yo no estuve en mi mejor momento ante Barrera, él era un mejor boxeador defensivamente, más que Manny o Morales.

Mucha gente no estará de acuerdo en pensar que yo le ganaría a Manny, pero no soy muy sensible ante lo que piensa la gente. Algunos boxeadores son ideales para vos y otros no tanto. Lo que sí digo es que creo en mí mismo. En mi mejor momento, durante mis mejores noches en el deporte, no importaba si estaba frente a Manny Pacquiao o ante cualquier otro. No importaba quién era. Si los golpeaba entonces los noqueaba. De 36 victorias yo tenía 31 nocauts. Estoy seguro de que hay gente que siente que muchos boxeadores le darían una buena pelea a Naz o incluso una paliza, pero nunca se puede afirmar eso a menos que la pelea se haga. Pero creo al 100 por ciento que yo tenía el estilo para derrotar a Manny Pacquiao, porque yo lo hubiese hecho entrar de lleno en uno de mis golpes. Yo era contragolpeador, y nunca sentí que él fuese particularmente difícil de conectarle.

Príncipe Naseem Hamed, ex campeón mundial de peso pluma, y miembro del Salón de la Fama del Boxeo desde 2015.