Sunday, April 14, 2024  |

By Michael Rosenthal | 

UNA MANO AMIGA

EL QUERIDO PUBLICISTA LEE SAMUELS SERÁ EXALTADO AL SALÓN DE LA FAMA JUNTO A LOS BOXEADORES POR QUIENES HA TRABAJADO FIELMENTE

El publicista Lee Samuels estaba de viaje, trabajando con la hoy desaparecida serie de Top Rank en ESPN «Peleas del Jueves», cuando el presidente de la empresa, Bob Arum, lo llamó. «Voy a darte un boxeador», dijo Arum, indicando que deseaba que Samuels actuara como enlace entre el púgil en cuestión y la prensa. «¿Quién es?», respondió Samuels. “Marvin Hagler”, le dijo el jefe. «¿Qué estás haciendo?», preguntó Samuels «Vamos a pelear con (Sugar Ray) Leonard».

Eso fue a comienzos de 1987. Esa se transformaría en una de las peleas más históricas de todos los tiempos, y los grandes nombres – los nombres en los titulares de diarios y televisión – eran Hagler, Leonard, Arum, los hermanos Petronelli, Angelo Dundee y otros famosos personajes del boxeo, tal como las estrellas de hoy demandan nuestra atención en otras múltiples plataformas.

Y al igual que hoy, detrás de escena, había gente como Samuels, quienes trabajaban anónimamente junto a las estrellas del deporte – y a los periodistas más importantes – durante más de tres décadas como uno de los oficiales de relaciones públicas más importantes de Top Rank. En esa capacidad, se las arregló exitosamente para manejar el balance fino entre mantener felices a boxeadores, periodistas y jefes, al tiempo que construía una reputación como un profesional afable, honesto y trabajador.



Samuels será presentado como miembro del Salón Internacional de la Fama del Boxeo en la categoría de no participante en este mes de junio en Canastota, Nueva York.

«Hay muchos idiotas en este negocio, gente con la que no podrías pasar ni cinco minutos a menos que fuese parte de tu trabajo. Lee definitivamente no cae en esa categoría».

«Creo que los boxeadores siempre han querido a Lee», dijo Kevin Iole, de Yahoo, y un importante periodista de boxeo por muchos años. «Los boxeadores pueden ser difíciles de tratar. Y lee ha tenido que lidiar con ellos cuando están en sus peores días, cuando están cortando peso. Ese no es el momento en el que necesariamente quieres hablar con los medios. Y Lee lograba que eso suceda.

«Y nunca le gustaba recibir crédito por eso. Su única idea era que darle publicidad a un boxeador, y a Bob Arum, y al boxeo – cualquier cosa que pudiera para arrojar más luz sobre esas cosas».

La introducción de Samuels en el boxeo llegó igual que nos llegó a muchos de nosotros: como fanático.

Richard Lee Samuels creció en las décadas del ‘40 y ‘50 en Pennsville, New Jersey, un pueblito de unas 7.000 personas a unos 70 km al sur de Filadelfia, lo cual explica por qué es un ávido seguidor de los Phillies. Creció pobre pero feliz en una granja, en la cual su padre cultivaba maíz, tomate y lechuga, y vendía sus productos al costado de la ruta.

Fue un ávido lector desde que tuviera memoria, particularmente en lo referente a deportes. Devoraba las páginas deportivas locales apenas podía, leyendo, entre otros muchos notables periodistas de la zona, a un joven y brillante columnista llamado Larry Merchant. También recuerda escuchar deportes en la radio, incluyendo boxeo.

«Yo tenía una radio en mi habitación», dijo. «Escuchaba los partidos de los Phillies, pero también escuchaba relatos de boxeo. Recuerdo haber escuchado la pelea de Muhammad Ali (por entonces llamado Cassius Clay) ante Doug Jones (en 1963). Me cautivó. Cuando escuchas una pelea en la radio, es diferente. Se escuchan todos los sonidos. Era increíble».

Samuels probó suerte con el béisbol en la escuela secundaria, pero rápidamente se dio cuenta de que no podía pegarle a una curva. Ahí fue cuando decidió que su futuro estaba en el reino de los «no participantes, específicamente como periodista deportivo al comienzo.

Comenzó en su periódico local, trabajando para un par de publicaciones más, y luego se graduó al Philadelphia Bulletin, un periódico vespertino que cerró en 1982. A lo largo de ese camino cubrió muchas peleas. Eso incluyó dos peleas de Alí: su primer encuentro con Leon Spinks en 1978, y su última pelea, ante Trevor Berbick, en 1981.

Alí era promovido por Arum, cuyo departamento de relaciones públicas estaba en manos del también miembro del Salón de la Fama, Irving Rudd.

«Te contaré cómo me trataba Irving a mí, y por qué intenté transformarme en el hombre que él era», dijo Samuels. «Yo necesitaba hablar con Alí y con Dundee por aquella primera pelea. Irving dijo ‘él sabe que estás viniendo. Quiere hablar contigo. Angelo estará sentado a su lado’. Yo le dije ‘vamos, amigo’. Vamos a una habitación, y ahí están los dos: Alí y Angelo.

«Traté de hacer lo mismo cuando fue mi turno de ser publicista», agregó Samuels, quien esa hora coordinador para Top Rank. «Uno no hace una gran alharaca sobre lo que está haciendo. Uno simplemente trata de ayudar a la gente lo mejor que puede».

Mark Whicker, hoy columnista con el periódico Los Ángeles Daily News, cubrió muchas peleas con Samuels cuando éste trabajaba en el Bulletin.

«A fines de los ‘70 y comienzos de los ‘80, Lee cubría boxeo, y yo era columnista», dijo Whicker. “Lee era muy, pero muy diligente. Y les caía bien a todos. Así sigue siendo ahora. Bob (Arum) es muy exigente. Es importante poder adaptarse a las cosas. Lee ha podido hacer eso».

Samuels había capturado la atención de Arum para cuando el Bulletin ya había cerrado, poco tiempo después de lo cual el promotor le preguntó a Samuels si quería manejar la publicidad en la Costa Este para su serie de ESPN. Y Samuels dio el salto. Ha estado con Top Rank desde entonces, a excepción de un corto período a mediado de los ‘90s cuando trabajó para una casa de apuestas en Las Vegas.

Le preguntaron qué momentos o peleas o eventos se destacaban más para él, y eso le disparó un suspiro. Hay demasiadas. Desde Hagler a Oscar De La Hoya a Manny Pacquiao a Terence Crawford y Vasiliy Lomachenko hoy, Samuels ha estado en el centro de la acción durante varias generaciones.

Y nunca dio por sentado ese privilegio, ya sea asegurándose de que los boxeadores tuvieran lo que necesitaban, conectándolos con los periodistas, escribiendo comunicados de prensa, ayudándolos a organizar conferencias de prensa, o haciendo lo que hiciera falta. Se ganó su lugar.

«Lee siempre fue un tipo sólido, directo», dijo Arum. «Nunca fue chismoso como muchas otras personas en este negocio. Se plantó a hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Era un trabajador, un tipo concentrado».

Obviamente, Samuels está emocionado de ser presentado en el Salón de la Fama. ¿Quién no lo estaría? Trató de quitarle importancia, enfocándose en la gente que lo ayudó a llegar a este lugar que en sí mismo. Ese tipo de desinterés no sorprendería a quienes ya lo conocen.

Otro ejemplo: Samuels conocía al periodista de boxeo Jack Welsh desde sus días en Filadelfia, y siguieron siendo amigos después de mudarse a Las Vegas. Welsh tuvo problemas financieros y de salud en los últimos días de su vida, tanto así que Samuels y Iole ayudaron a cuidarlo – dándole dinero, haciendo tareas, pasando tiempo con él – hasta el día que murió.

«Lee mostró su incansable devoción por Jack. Hubiese ido hasta el fin de la tierra por él», dijo Iole.

No es extraño entonces que Samuels fuese el co-ganador del Premio al Buen Tipo «Marvin Kohn» de la Asociación de Periodistas de Boxeo de los Estados Unidos en 2006.

«Lee es un tipo maravilloso», dijo Dan Rafael, periodista de boxeo de ESPN. «Es uno de los tipos más buenos y entusiastas que yo conozca. Siempre, en malos momentos, en momentos difíciles, siempre encuentra el lado bueno. Hay muchos idiotas en este negocio, gente con la que no podrías pasar ni cinco minutos a menos que fuese parte de tu trabajo. Lee definitivamente no cae en esa categoría».

Samuels tuvo que lidiar con su propia tragedia en 2016. Su hijo Eddie, ex jugador de hockey quien se transformó en entrenador, falleció de un infarto a los 30 años. La avalancha de amor que Lee y su familia recibieron de parte de la gente del boxeo y otras comunidades fue un reflejo de la imagen que ha dejado entre sus pares.

«Hubiese sido el primer tipo en hacer eso mismo para cualquier otro, si le pasaba algo así», dijo Whicker. «Hubiese estado ahí haciendo todo lo que pudiese».

Ese es Lee Samuels.